Es que parece mentira que hayamos tardado tanto en volvernos a ver, a los Danza Invisible me refiero. Con Manolo es con el que tengo más contacto y además vivimos cerca, pero no nos hemos cruzado ni una sola vez. Mis ex-compañeros no son nada de redes sociales y también suelen ser duros para contestar el whatsapp, hubo un par de tentativas de reunión estas dos últimas navidades instigadas por el resto del equipo que se saldaron con el silencio más absoluto.
¿Por qué? Ejem, lo primero es que hay que conocer la particular idiosincrasia de la banda. Y luego también está el hecho de que una separación, aunque fuese amistosa como ha sido el caso, siempre se salda con alguna herida y no está exenta de reproches mutuos, además hay gente que malmete y eso hace un daño terrible. En fin, que cuando una banda se separa no todos corren la misma suerte, yo ya llevaba años gestionando mi proyecto aparte y eso me ha venido de perlas.
Pero nunca hemos dejado de ser amigos. Alguno os preguntaréis que están haciendo el resto de componentes y os lo cuento rápidamente: Manolo está completamente retirado de la música y anda haciendo labores familiares hasta que le llegue la jubilación; tras muchísimos años Chris está sacando ideas instrumentales en espera de hallar un partner que les añada voz y letra; y Antonio es el que inesperadamente ha retomado la actividad musical con más decisión y va a reflotar el proyecto de La Carmen que hizo con su compañero Juan Campos años ha.
De estas cosas charlábamos el domingo pasado en Ardales tras una bonita ceremonia en la que nos otorgaron la Medalla de Oro de la Provincia, como ya sabéis me emocioné mucho al ver a mis compañeros y me salió un discurso muy sentío que os puse en la página de Facebook, expansivo que es uno. Y poco a poco íbamos relajándonos con los vinos y cervezas, recordando viejas anécdotas, descojonaos con las cosas de Manolo que acababa de descubrir el chat grupal de whastapp, qué pechá de reir. Ay dios, cuántas anécdotas, cuantas horas de furgoneta, ¡cuántos conciertos imborrables!
Esta jornada ha servido para recordarnos a todos lo mucho que nos queremos. Y también para no olvidar a Ricardo Texidó, miembro fundador de la banda y pieza fundamental en los inicios, con quien ya sabéis que las cosas no acabaron bien pero ahí queda su importante labor creativa, ¡él me metió a mí en la banda! Imagino que tras este día, estas palabras que os estoy diciendo, alguno elucubrará con una posible reunificación pero me temo que esto es muy pero que muy complicado.
¿Por qué? Porque íbamos a ser la sombra de lo que fuimos en directo, y esa chispa creativa que cada banda ha de tener se extinguió hace mucho, volver a retomar la forma costaría un esfuerzo que a estas alturas no merece la pena correr, estoy seguro de ello. Ahí queda nuestro legado conjunto y por mi parte, espero que también por la de Chris y Antonio por su cuenta, espero seguir engrosándolo con lo que me queda de carrera.
En muy breve tenéis una cosita nueva.