Agosto 2026, de menos a (mucho) más

Un mes que recordaré por varios motivos, hasta 13 han sido las galas que he realizado, tres más que en 2025. Me ha venido muy bien porque cuando uno lleva 44 años de carrera como es mi caso, tiene sus días en los que elucubra hasta cuándo va a durar esto, por muy bien que te conserves, y la primavera de este año ha sido mucho, mucho más floja que la de años anteriores, así que para la moral y las ganas esto es fantástico, nunca imaginé que sin Danza Invisible me fueran a ir tan bien las cosas.

Yo es que a veces me creo supermán y me temo que no, oye. Tengo las cuerdas vocales con una resistencia brutal pero por primera vez en unas dos décadas he tenido un concierto en el que no he podido estar a la altura. Ha sido en Casarabonela (Málaga) el día 2 de agosto, y aunque hice lo que pude no estaba en condiciones y seguramente debí cancelar esa actuación (jamás lo he hecho en mi carrera). Tras el concierto del 24 de julio en Villanueva de la Cañada (Madrid) me ardían las cuerdas vocales debido a la proximidad de los incendios y estoy casi seguro que esto motivó el pedazo de infección que pillé. Aguanté bien en Calahonda (Granada) y Jerez (Cádiz) los siguientes días, pero a Estepona ya llegué malísimo y sin apenas voz, menos mal que allí solo hice un dueto con Zenet del que salí más o menos bien parado, pero al día siguiente es que no podía, tío, ni siquiera con cortisona pude sacar la voz.

Después de esto imaginaos, ¡un tío tan charlatán como yo sin abrir la boca durante dos días! Felizmente recuperado he hecho un mes de agosto estelar aunque quede feo decirlo, qué galas más bonitas nos han salido y que pechá de furgoneta, muchas cosas han sido por el norte. A mí me han gustado especialmente la de Ejea de los Caballeros (Zaragoza) por el sitio tan espectacular y lo bien que estuvimos, también nos hemos salido en la Feria de Málaga y en León, tanto que parece que repetimos en 2027. En Ribera del Fresno (Badajoz) no pudimos tocar por una inoportuna lluvia, pero nos montamos un acústico improvisado para los allí presentes en plena plaza que se quedará para el recuerdo. Y lo de A Coruña con Rock & Roll Star con toda la plaza ovacionándome, qué pasada, un momentazo para el recuerdo.

Es preciosa esta profesión pero como dijo Gato Pérez, «exige tantas energías que la salud se nos resiente«. Yo la tengo de hierro y por eso tras 44 años y 23 discos me noto con ganas de seguir haciendo cosas, pero quizá sea hora de aflojar un poco el ritmo y dejar de lado cosas que no me seduzcan tanto, me refiero sobre todo a labores de oficina, organización y demás, todo aquello que frene mi creatividad y joder, también mi bienestar. Ya os contaré, ¡seguimos!