Danza Invisible atropella 500 alúas y llena en sus dos conciertos de Extremadura.

«Estoy Flipando» …  Más de 500 alúas fuerón atropelladas en el camino que une Málaga y Don Benito, cuyo gentilicio es Calabazones, por el vehículo que transportaba a Danza Invisible en sus dos actuaciones por tierras de Extremadura.

A los mandos de la nave el rudo y curtido Pakoh, el cual no sólo hace caso omiso al GPS sino que le lleva la contraria y le insulta, decidió tomar un ameno camino de rotondas imposibles y por el cual transitaban una plaga de «alúas calabazonas» que terminarón estrellandose en el parabrisas, dejando una opaca y asquerosa «agüilla». Entre los testigos del infortunio se encontraba el discreto aristócrata Carlos CastillalaMancha, quien al observar la masacre no pudo articular palabra alguna, más que … «!Dios mio, esto es la debacle¡», poco despues y a lo largo de la noche, perdería 6 paquetes de tabaco que previamente habia comprado.

El primero de los conciertos fue en la sala Freedom Hall de Almendralejo, donde hubo que colgar el cartel de «No hay entradas» … llenazo total y cola en la puerta. Todos los almendralejenses (digan este gentilicio borracho sí tienen «cohone»)entregados corearon el extenso y potente repertorio de Danza Invisible, además de comprobar dos habilidades importantes: una, que Javier se mueve extacmente igual en 1 m2 de escenario, y dos, que Manolo tiene grandes dotes de equilibrista en suelo mojado. Cabe destacar lo contentos que estaban los dueños de la sala por la ingente cantidad de copas que se sirvierón esa noche y, por ende, su suculenta caja.

El segundo de los conciertos, fue ofrecido en la Sala Due de Don Benito.  Más de  tres cuartos de local lleno, a pesar de la gran aficion en esta localidad por el King Boxing Tailandés y el Real Madrid que coincidian en fecha y hora. Escenario «corto y ancho» (los iberos 1969) y tremendo ambiente calabazón que cantarón y bailarón hasta la última nota del último bis,  «El Club del Alcohol».

De vuelta a Málaga,  el rudo Pakoh siguió sin hacerle caso al GPS, ni rastro de «alúas calabazonas» y es que aún … «Estoy Flipando».

Croni_K – Enviado Especial

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