Father & son

Tengo un crío de 12 años que atiende al poco original nombre de Javier Ojeda. Comienza a despertase en él la afición por la música, de hecho viene a varias de mis actuaciones y se vuelve loco, payasea, se desmadra. Perfecto. Desde hace más o menos un año le compré un iPod y le descargué el programa de iTunes, que más o menos es ahora su fuente de alimentación musical, su mundillo privado de canciones y artistas. Obviamente, no compra CD’s, yo en cambio sigo aferrado a la tradición y me dejo una pasta en discos, calculo que caen unos 50 al año. Javier me pregunta frecuentemente por determinados músicos, sabe que soy una especie de cerebrito repelente del pop y alucina cuando le informo, por ejemplo, de las muertes truculentas de 2Pac y Notorious B.I.G. o historias como cuando Jimi Hendrix quemó su guitarra en directo. ¡Disfruta como un enano, nunca mejor dicho! Por eso muchos amigos y familiares se extrañan por lo poco que fomento en él la afición musical. Pero bueno, yo soy de los que piensan que uno no busca a la música, sino que la música te escoge y ya está. Me explico: de niño mi padre intentó inculcarme su afición por los motores y como resultado obtuvo un pazguato que ni siquiera sabe conducir. Sus posteriores esfuerzos por introducirme en el sector de las tiendas de calzado tampoco obtuvieron resultados mucho más, ejem, estimulantes. Así que dejo correr el tema y ya está, qué cruz esto de nunca saber qué es lo correcto.

 

A lo que iba, echo una mirada a las canciones descargadas de Javier y por lo pronto veo que la mitad tienen el letrerito de “explicit”. Perfecto otra vez, este va a ser un sinvergüenza bueno, je, je. Sus gustos actuales son una mezcla entre hip-hop americano (Eminem, 50Cent, DMX) con cantantes macizas de r&b (Janet Jackson, Madonna, Christina Aguilera) y algunos sonidos más coyunturales, típicos de los chaveíllas de esa edad: Dover, Haze, etc. Le digo que me gustan mucho los temas de 50Cent y de DMX, que Janet Jackson, aparte de enseñar la teta, me parece una artista excelente, ¡incluso tengo dos discos suyos! Madonna y Eminem no son súper-santo de mi devoción, pero está claro que tienen canciones geniales. “Papá, ¿conoces a los Red Hot Chili Peppers?” Claro, hijo, sólo tengo algún tema suelto pero están muy bien, ¿no? En fin, es todavía muy joven para interesarse por mi última manía: el latin-jazz cubano de los 50. Y tampoco puedo pretender que mis novedades de rock (Low, Panda Bear, Elvis Perkins) le toquen de cerca, ¡nadie compra esos discos! ¿Será mi obsesión por estar al día algo patológico, un no aceptar que me hago mayor? A lo mejor se lo pregunto a algún sicoanalista argentino.

 

 

Artículo publicado en ADN Málaga el 12-07-07.

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