Hijo Adoptivo de Álora

POR FIN SOY PEROTE

Apreciado alcalde, autoridades locales, vecinos y vecinas de este municipio tan amado por mí, no quepo en mí de agradecimiento por este nombramiento con el que habéis querido obsequiarme. Desde el primer momento en que vuestro alcalde Paco me comunicó la noticia, me he sentido pleno de felicidad, además sé que era una vieja aspiración de muchos amigos que tengo aquí y que siempre han sabido de la proximidad, el cariño y el afecto que he tenido por los aloreños.

Antes que nada he de matizar que siento esta distinción como extensiva al resto de los excomponentes de Danza Invisible, ya que nuestra vinculación a Álora empezó prácticamente en los inicios históricos de esta formación con la que íbamos a hacer historia a nivel nacional y por qué no decirlo, internacional. Cierto es, todo hay que decirlo, que he sido yo el que más lazos afectivos ha cultivado en la Perosia, el que más colegas tiene, el que más ha interactuado con la gente local.

Conozco Álora de pequeñito, recuerdo que mis padres me llevaron a visitarlo, seguramente combinado con una visita al Chorro y los pantanos. Pero el momento fundamental de este romance entre perotes y yo se remonta a noviembre de 1982, cuando unos jovencísimos Danza Invisible tocamos en la antigua discoteca Rumar en un concierto que no dudo en calificar de histórico. Creo que acabábamos de grabar el primer maxi single tras ganar el primer Concurso de Rock Alcazaba, a nivel de toda Andalucía, en Jerez, otro municipio del que tengo el orgullo de ser hijo adoptivo, y antes de eso solo habíamos estado en la provincia en muy pocos lugares. Es curioso que tenga un recuerdo tan vivo de la velada: a mi mente viene el DJ del local pinchando no sé qué tema del “October” de U2 tras el concierto y a Manolo Rubio, el guitarra rítmica de Danza, bailando en la pista por primera y única vez que le haya visto en la vida.

Fijaos bien en el dato, hoy en día a U2 lo conoce todo el mundo. Pero en aquel 1982 conocerlos era síntoma de modernidad, de estar al día, de que la nueva ola había llegado sin duda a esta localidad, que disputó con Coín el ser el pueblo culturalmente más avanzado del interior de la provincia en los años 80. Y los Danza habíamos plantado una pica en el corazón de los jóvenes aloreños más inquietos.

Doy un salto al 30 de julio de 1987 y nuestro concierto en la piscina municipal, evento que siempre recordaré por lo enloquecida que estaba la gente y por un hecho puntual que parecía estar predestinado: alguien subió al escenario a una joven rubia monísima a la que tuvimos que apartar amablemente, estas cosas son parte del directo, que acabaría siendo una de mis mejores amigas y de toda mi familia: su nombre es Inma Aguilar y está aquí entre el público. Eran otros tiempos del rock, acaso más naturales e inocentes, ni había vallas de seguridad ni hostia, contacto muy directo y cercano con el público, algo que a día de hoy me sigue encantando.

Y llegamos al momento culminante: ÁLORA CON DANZA INVISIBLE. En la Sala Universal el 20 de diciembre de este mismo año, un atónito Javier Ojeda contempla como un montón de jóvenes perotes portan una pancarta con ese titular en uno de los templos de la modernidad madrileña. Quiero creer que parte de esa emoción, del sentirse tan querido por tu gente cercana se trasladó a ese disco llamado simplemente “Directo” que a día de hoy sigue siendo uno de los más valorados, si no el que más, por los seguidores de Danza Invisible. Sin todos esos aloreños presentes en la sala esa magia hubiera sido distinta, estoy seguro de ello.

Bueno, no quiero extenderme en exceso entre otras cosas porque me vais a ver en directo dentro de unas pocas horas y allí me voy a explayar de lo lindo. Solo quiero enumerar algunas otras cosas que me vienen a la cabeza: los Danza estuvimos a la altura durante vuestras inundaciones del 2012 e hicimos un concierto benéfico que imagino ayudó a mucha gente a salir del charco, nunca mejor dicho. El impulsor de esta idea, junto a la asociación OMEPA, fue precisamente un aloreño, Mateo García, con el que no he dejado de trabajar desde aproximadamente el 2011, suyas son las portadas y el diseño de varios de mis discos, principalmente en solitario, y también los logos y el cartel de la gira de Danza Invisible, no podía ser otro. Aprovecho para deciros que su empresa, Narita, es una de las punteras en cuanto a diseño a nivel nacional, ¿qué comentaba yo de la modernidad de los aloreños?

Con él y otro tío grande como el fotógrafo Jose Cortés montamos una gira por pueblos de la provincia llamada “É O NO É”, qué recuerdos más maravillosos, tío, qué buena onda descubriendo lugares, conviviendo con la gente de los pueblos del interior. ¿Y sabéis qué? Que esa gira también partió de otro aloreño, David Gutiérrez, con cuya empresa de sonido no he dejado de trabajar desde entonces. Allí en la plaza están los chicos de Promusi ocupándose de que todo funcione correctamente, como hacen siempre con su eficiencia habitual. Eficiencia y bonhomía, todo hay que decirlo, ellos saben del aprecio que les profeso. ¡Y ese patriarca, Pedro Gutiérrez, qué tipo más extraordinario es!

Como también se lo tengo a vuestro alcalde, al que conocí haciendo labores de electricista y salvando un concierto de no hace tantos años que se retrasó bastante por un problema eléctrico, justo aquí al ladito. Pero es que resulta que aquí en estas mismas tablas he cantado con vuestra banda municipal hace todavía menos. ¡Y estuve un año también en el Día de las Sopas Perotas! Y siempre me lo he pasado genial porque como todo el mundo sabe, domináis como nadie el arte de la diversión con el del trabajo más duro.

No sigo porque esto es un no parar de agradecimientos y recuerdos desordenados. Cuántos amigos he hecho por aquí, Dios, está el gran Rafa Gómez (recuerdos a La Barraca, otra sala de música en directo que hizo historia) al que no me hace falta decirle nada porque sabe que lo quiero, Eloy y Carmela, vaya pareja de gente noble y bien parecida, ¡he dicho!, por extensión a todos los Arana, a Blanca, a Marisa, mi recuerdo a Pepe que hace mucho que no está con nosotros, a Dani Márquez con el que no hace mucho grabé una canción. Dios, qué sé yo, disculpadme de corazón a los que se me haya pasado nombrar, ¡sois un centenar!

Me dicen que este año he sido escogido como hijo adoptivo por unanimidad en el pleno municipal. Nada hay que me llene más de orgullo, encima la concordia, tantas veces añorada en la política actual, planea sobre este nombramiento.

¡VIVA ÁLORA! Ya puedo decir con orgullo: ¡POR FIN SOY PEROTE!