Knowledge (Sabiduría)

Para qué negarlo, noto que el fallecimiento de mi gran amigo Antonio de la Rosa y el muy reciente de mi tío Miguel me han dejado tocaíllo emocionalmente y estos días me noto bastante más sentimental y sensible de lo habitual. A ver, sigo con mi buen humor de siempre pero es como si me hubiese hecho consciente de mi propia caducidad, de que ya he recorrido la mayor parte de mi vida y he de centrarme en lo verdaderamente importante, a eso se le puede llamar «sabiduría», imagino. Por eso seguramente he empezado el año publicando cosas que forman una especie de apéndice no planeado a «Incorrecto», disco que por cierto vuelve a estar disponible en CD en esta web.

Lo primero ha sido la versión de «Voy a pasármelo bien» junto a Los Hermanos Dalton. Hace un par de años los de VinylRoute me propusieron participar en un disco que montaron para ayudar a Miguel Costas de Siniestro Total, que es amigo y estaba en una situación un tanto apurada, la idea de ellos era precisamente una colaboración con los Dalton, a lo que dije que sí. Este proyecto no se pudo llevar a cabo por incompatibilidad de agendas, así que el año pasado los de VinylRoute volvieron a la carga, esta vez con su idea del Tributo a David Summers. Si acepté a montarla ha sido por simpatía personal con los responsables de la página y también porque los beneficios de este disco van destinados a una ONG de médicos en Benin porque voy a ser sincero, igual que los Hombres G siempre me han caído fenomenal, nunca me ha interesado su música. Pero «Voy a pasármelo bien» tiene su gracia y qué narices, me daba morbo meterle mano a algo tan, digamos, poco cool, provocador que es uno. Y eso, como he dicho en anteriores ocasiones el mérito es de Los Hermanos Dalton, que son quienes montaron el tema, lo grabaron y produjeron. Eso sí, yo la he cantado completamente a mi bola y me mola mucho cómo ha quedado, aunque pueda parecer una grabación algo anecdótica (que no lo es, eh?) https://youtu.be/ibdjOwcSLZQ?si=0KpvgwKmiCmOLYqa

La de «A punto de ocurrir» es otra historia completamente distinta, ya que la canción está hecha desde septiembre de 2023. Este fue el año de la gran sequía, cuando a tanta gente le dio por veranear en el norte de España, y la letra de Antonio de la Rosa empieza relatando su alivio al volver a ver «un mar de verdad», sin turistas, y va poco a poco virando hacia las ganas de acabar con la larga agonía de un cáncer tan prolongado, «esta llama que me va a consumir«. Nunca lo hablé con él directamente, pero sé que se refería a esto y cuando recibí este texto me sobrecogió, la verdad. La música se había hecho antes y yo había utilizado para la creación de la melodía retazos de frases sueltas de aquí y de allá, luego hice un experimento con mi hijo Jassy y el cantó sobre esta base musical -de Javier Caffarena- lo que le venía a la mente, y finalmente utilicé algunos detalles de lo que él se inventó. La mayor parte del arreglo final del tema corrió a cargo de Jose Ojeda y no puedo dejar de dar las gracias más efusivas a los componentes de mi banda (y el técnico Dani Pineda), que se prestaron a grabarla en un día tan terrible como el 2 de enero. Tenía previsto guardar la canción para un futuro álbum aún por definir, pero me dio un arrebato y supe que tenía que dedicársela póstumamente a Antonio. Apenas he hecho por promocionarla, porque es como si estuviese, ay, utilizando algo tan terrible como su ausencia en mi propio beneficio. Y el vídeo de Fran Elías, joder, me da escalofríos, ha sido también su homenaje a nuestro común e inolvidable amigo. https://youtu.be/Lzpkwa4KApU?si=XsDP1j-Uio5mKp6A

Y todavía hay más, sí. Dentro de estos arrebatos sentimentales que ando teniendo últimamente se enmarca la grabación de «Reiremos, soñaremos», una versión del grupo malagueño de los 60 Los Gritos. Esto viene a raíz del visionado privado de «Back in time!» el documental en el que he colaborado un poco de ayudante para todo, y dejadme que os cuente que no podéis perderlos el film, de verdad, se trata del típico trabajo que trasciende su propósito inicial, esto es, reivindicar la escena underground de Torremolinos años 80, para convertirse en una emocionantísima reflexión sobre el paso del tiempo, de cómo lo que era un Valhala para los artistas de entonces muta en algo bastante más prosaico, y todo con las reflexiones entremezcladas de músicos veteranísimos que rememoran aquellos días en los que el mundo estaba a su alcance. El final del film es tan emocionante que, con las lágrimas a punto de saltarme de los ojos, me acordé de que no se pudo entrevistar a ningún componente de Los Gritos al estar todos ellos fallecidos, y en un impulso llamé a Oliver Sierra, hijo de uno de sus componentes y bajista habitual de Chambao, para rendir homenaje de alguna manera a todos los pioneros del rock malagueño. Montamos una banda para la ocasión en la que también está Rubén Sierra, sobrino de Oliver, y otros músicos amigos que han querido participar en este tributo hecho desde el corazón. El vídeo lo ha dirigido Jorge Parejo en una toma única realizada en Calmo Records, el estudio de grabación del bajista Alfon López, y está ahora mismo en oculto (sssshhhh, aquí está, no se lo digáis a nadie https://youtu.be/-Ui2u3pRhhQ). Lo sacamos a la luz dentro de poco más de un mes bajo el seudónimo de Hijos de Los Gritos y seguro que os va a gustar.

Acaso por la cortisona que estoy teniendo que tomar por una molesta tubaritis, ando estos días como excitado y me dan impulsos con las canciones emocionantes. Me ha ocurrido el domingo pasado con la excepcional y rara «Aerial troubles» de Stereolab y todavía más intensamente ayer mismo al saltarme en una playlist la canción «Knowledge» de Edwyn Collins, uno de mis ídolos de los 80 al frente de Orange Juice y que estuvo al borde de la muerte tras sufrir una hemorragia cerebral hace varios años. Gracias al esfuerzo de su esposa pudo volver a cantar y aprender a volver a tocar la guitarra desde cero, en un proceso vital que viene a demostrar que sí, que la música tiene poderes curativos. Y puede provocar reacciones tan positivas como las que tuve ayer, cantando «Knowledge» para mis adentros con una sonrisa mientras me dirigía a la piscina municipal a hacer algo que siempre he detestado como es acudir a la escuela de espalda. Ay, los años que no pasan en balde.