La música es la droga: 7) Congo Bongo con Mongo

Anoche tuve un sueño maravilloso. Estábamos en una fiesta a bordo de un yate y el decorado no podía ser más fastuoso; suave brisa marina acompañada por el suave murmullo de las olas mientras veíamos las luces de una ciudad indeterminada que podía pertenecer a una ilusoria Costa Azul de los años 30 (o una Costa del Sol de los 60, para el caso es lo mismo). Toda la gente que estaba en el party era encantadora y estaba libre de problemas económicos, bebíamos cócteles tropicales y nos deleitábamos con la música más elegante y atemporal, soul con clase, jazz no cometarros, una pizca de exótica y viejas orquestas latinas. Como suele suceder después de los sueños, muchos de los detalles concretos se van perdiendo y no recuerdo bien las canciones a las que entregaba mis bailes salvo una: era el «Watermelon man» de Herbie Hancock en la versión de Mongo Santamaría.

¿Sabéis quien es Mongo Santamaría? ¿No? Bueno, no pasa nada, ya me ha pasado otras veces. Os indicaré que juntando todos los discos que tengo en los que aparece o interviene, tanto dirigiendo su propia orquesta como de percusionista, debo juntar unos 14 o 15. No está mal, ¿verdad? Mongo (os emplazo a buscar por ahí información de su fascinante carrera) pertenece a esa rama de músicos latinos que emigraron a New York a finales de los 40 decidido a popularizar la fusión que se estaba produciendo entre el jazz y la música latina de mano de grandes como Tito Puente, Dizzy Gillespie, Chico O’Farrill, Machito o Willie Bobo, época magníficamente documentada en novelas como «Los reyes del mambo tocan canciones de amor». Tras pasar por algunos problemas con las drogas lideró su propia orquesta en los años 60, grabando una serie de Lp’s formidables, aparte de hacer de introductor a vocalistas de la talla de La Lupe. Ya en los 70 dejaría de liderar sus propias bandas, aunque su presencia en cualquier grabación garantizaba  el frenesí rítmico: nada más hace falta acordarse del arrolllador «Congo Bongo» que grabase mano a mano con Ray Barretto y la Fania All Stars.

Mongo falleció en el 2003 sin que su muerte recibiese ni de lejos la atención mediática que la de un Joe Cocker, es lo que tiene dedicarse a estilos musicales menos globalizados. Lo que yo si os puedo decir es que cuando alguna vez me inviten a una fiesta en el yate de mis sueños siempre pediré al dj a Mongo Santamaría antes que al simpático borrachín inglés.

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