Octubre, mes de proyectos

Se me hace raro no tener que comentar ninguna actuación, después de un verano tan ajetreado. Pero que no haya tocado en directo no quiere decir, ni mucho menos, que haya estado parado. Y, bueno, el mono de escenario me lo he quitado saliendo a cantar con unos colegas en la feria de Fuengirola y en una peña de Montilla. Qué fuerte, ¿no?

Con respecto a Danza, seguimos inmersos en la preparación de de nuevo disco que ya se está retrasando demasiado por culpa de los dichosos permisos editoriales. Parece mentira que haya tantas trabas burocráticas para adaptar al castellano algunas canciones. Seguro que si el trato fuese de artista a artista la cosa cambiaría y mucho. Así que hemos optado por ir grabando lo que tengamos y finalizar el disco cuando lleguen esos permisos, para abreviar tiempo. La novedad principal es que hemos encargado la producción al gran Miguel Paredes, al que ya conocéis de su participación en «Polo Sur» y de haber trabajado con Efecto Mariposa y Caradefuego. Nadie como él para tener una visión externa que ayude a aglutinar el conjunto. Controla la tecnología como pocos, es amigo, tiene ya experiencia, ¿qué más queremos?

Con Miguel a la producción ya casi he terminado de grabar la canción del disco de tributo a Miguel Ríos, una versión muy sui generis de «Mientras que el cuerpo aguante». Para editarse en marzo, creo. También hemos terminado una adaptación de «La eternidad no dura», un tema de Danza que va a sonar en los créditos finales de «Sólo conmigo», el primer cortometraje de un joven realizador malagueño, Jorge Agó. Reducida a dos minutos por exigencias técnicas, estamos especialmente orgullosos de cómo ha quedado. La podéis escuchar en mi MySpace y la podréis descargar gratuitamente cuando se estrene el corto, ¿vale?

Uf, qué barbaridad de noticias. Otra es que seguramente me tendréis en la tele, concretamente en la Sexta, como miembro de un jurado en un nuevo concurso musical, «Quiero tener una banda pop». Presentado por el popular Fernandisco, tiene la peculiaridad de que se trata de formar un grupo «de verdad», es decir, con guitarristas, baterías, bajistas y cantantes escogidos por un grupo de profesionales entre los que me cuento. Deben no sólo saber tocar sino componer, con vistas a formar un supergrupo que grabará un disco de temas propios. A mí lo que más me gusta es que en el programa hay un banda base formada por los propios jurados, con musicazos como Pepe Bao o Paco Simón con los que tendré que cantar semanalmente algún tema clásico en directo. Y eso sí que me mola, la verdad.

Otra cosa, jamás iba a suponer que me lo iba a pasar tan bien en el programa de radio. Cuando me propusieron al principio hacer colaboraciones semanales en «La calle de enmedio», hablando sobre pop andaluz, acepté con un poco de escepticismo, la verdad. Nunca he sido muy localista y no sabía si iba a agotar los temas demasiado pronto. No sabía cuánto me equivocaba. He encontrado un placer desaforado en el rastreo de viejos grupos, en el rebuscar curiosidades que me están llenando enormemente. He tenido en el programa a Juan Pozo, guitarrista de los Brisks que grabó una fantástica versión de «Stone free» de Jimi Hendrix a fines de los 60. ¡Y vive en Torremolinos! Y a los Puntos de Almería. He puesto a Ruibal, Pata Negra, Lole y Manuel, los Mártires del Compás, 091, Lapido, Martirio. Ahora ando emocionado descubriendo que unos 15 años antes que Danza Invisible había un grupazo formado en Torremolinos que se llamaban los Íberos, de lo mejor de todo el pop hispano de los 60, con cuyo líder contaré en breve. Y yo que creía que el pop malagueño empezó con los Tabletom. Definitivamente hay un hueco en la memoria musical malagueña y, quien sabe, a lo mejor contribuyo a taparlo con un librito. ¿Por qué no?

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