Vale, el título de este blog es una mierda, pero no se me ha ocurrido otro mejor para resumir lo que me pasa por la cabeza y me apetece relataros, ¿Sabéis? El año pasado por estas fechas andaba yo bastante nervioso, estresado, me había metido en una espiral de trabajo de la que no sabía bien cómo salir sin perjudicar a nadie. Hoy me veo mucho mejor, he vuelto a componer, todavía tímidamente, y me doy cuenta de que yo qué sé, joder, el tiempo no pasa en balde para nadie.
La verdad es que ha sido una gran idea dejar el Fulanita Fest, el festival musical orientado al público lésbico que se ha venido celebrando en Fuengirola estos últimos 5 años. Y diréis, ¿tiene sentido abandonar un proyecto tan valiente, rompedor, que te ha dado tantas satisfacciones y que en general ha sido económicamente rentable? ¿Y en el que no tengas una mala palabra para las que han sido tus socias? Pues sí, y solo tengo una respuesta: cansancio. Lo que empezó como una aventura loca y pequeñita se ha ido agrandando hasta que ha tomado unas dimensiones en las que ya no me encontraba cómodo, y es que no soy empresario, no valgo para estas cosas.
Aquí esta el tema: seguramente yo soy un buen coordinador, un eficiente relaciones públicas, programador, soy un currante responsable, pero nunca un empresario como tal. Además siento como que ya he pasado por esta experiencia y necesito cambiar el ciclo. Mis bienamadas socias se quedan con el festival y mi mujer y yo vamos a ser socios de honor hasta lo que dure el festi, qué increíble es separarse con tan buenisima onda y adorando a tus compañeras, no sabéis. Y esta próxima edición de 2027 vamos a estar allí para pasarlo en grande y para ayudarlas si hace falta, pero sin el peso de la responsabilidad que me estaba agobiando.
Es que en esta racha en la que no estoy teniendo tantas galas me voy dando cuenta de lo bien que me está viniendo tener más tiempo libre. Sé que no me hace falta sacar más canciones nuevas, pero ¡qué felicidad al irlas pergeñando! Y ya veré cuándo las saco, oye. Si de algo he disfrutado en los conciertos de este año ha sido del rescate de algunas canciones que nunca o casi nunca había tocado en directo, como «Piedras preciosas» (1993), «La balada de la cárcel» (1990) o incluso «Amor ingrato» (1991), mezclándolas con otras rarezas como «De qué tamaño» o «Esa noche» (2012), algunas del reciente «Incorrecto» y por supuesto los temas ineludibles de mi carrera. Sí, estoy completamente seguro de que tengo canciones antiguas, o no tan antiguas, a las que no he sacado el suficiente partido.
En fin, hoy me siento feliz pero extrañamente melancólico, me doy cuenta de cuántos años tengo ya y cómo reacciono distinto antes las cosas. En estos momentos todo el mundo anda consternado por el accidente ferroviario de Urda y yo no soy menos, leo la prensa, veo las noticias y las declaraciones y reacciones de unos y otros me hacen volver a pensar que los españoles estamos muy por encima del nivel de los que no representan, gobierno y oposición. Uf, ahora otra vez el coñazo de la campaña electoral.
Ah, ya sé cómo se llama el pájaro ese tan bonito con el que me topé ayer haciendo deporte; se llama abubilla. Mmm, le tengo que decir a Gema que a ver si se viene conmigo a ver dónde quedan exactamente las ruinas de la antigua Malaka que están en la desembocadura del Guadalhorce y de las que dan noticias sorprendentes en los medios locales. Hay cosas de vivir en provincias que merecen la pena.