Y parece que los 80 fueron ayer

  • Hombres G y Danza Invisible reviven en Málaga con los jóvenes de entonces sus años dorados

Ni unos ni otros son los mismos. A ambos lados del escenario muchos peinaban canas, se les suponía padres de familia, algunos incluso llevaban a sus hijos (un acierto dejar entrar a los menores con un tutor) y seguro que un día antes eran serios oficinistas de 8 a 3, médicos o empresarios. Pero es escuchar ese «Io sono il capone della mafia» y la atmósfera cambia. ‘Venezia’ hizo las veces de agujero de gusano y todos, los de arriba y los de abajo de las tablas, sacaron al chaval que fueron, a ese que se desgañitaba gritando «sufre mamón» al chulo de la clase y al que se le revolucionaban las hormonas diciéndole a su chica «suéltate el pelo». Parecía que los 80 fueran ayer. Hombres G y Danza Invisible hicieron viajar en el tiempo al Auditorio Municipal en un ‘revival’ que convocó a más de 3.000 personas en pista (las gradas estaban cerradas, abrirlas encarece el alquiler).

Danza Invisible hizo de avanzadilla «por el cancionero de los años 80 y 90». Javier Ojeda (con la artillería de Chris Navas, Manolo Rubio y Antonio Gil) parece haber dado con la fórmula de la eterna juventud: se mueve como entonces, canta como entonces y hace disfrutar como entonces con su espontaneidad y su euforia natural. Abrió el recorrido con ‘Bodegón’, puso ‘¡A sudar!’ al Auditorio y recordó que sin darse cuenta habían pasado 30 años desde ‘No habrá más fiestas para mañana’, del álbum ‘Música de contrabando’, «uno de los mejores» para la banda. Pero «como Indurain» (una referencia «que ya indica la edad de uno»), él se va calentando con los minutos y con ‘Por ahí se va el amor’ comenzó el subidón. Manos arribas, muchas conocidas a las que Ojeda se encargó de saludar, y a bailar con los ritmos caribeños de ‘Catalina’ (que le hicieron quedarse en camiseta), ‘Reina del Caribe’ en versión reggae-punk, la roquera ‘Sin aliento’ y, cómo no, ‘A este lado de la carretera’, ‘El club del alcohol’ (la de despedida) y ‘Sabor de amor’ interpretada a dúo con el público. «Cuántas veces habré cantado esta canción, ¡y las que me quedan!», exclamó.

 

Javier Ojeda, el líder de Danza Invisible, en un momento de la actuación. / Hugo Cortés

Lo mismo pensarán David Summers y los suyos. «Felices de volver a Málaga después de unos cuantos años», Hombres G entró de lleno en la máquina del tiempo con ‘El ataque de las chicas cocodrilo’. De nada importaba que un ya madurito Summers entonara frases que suenan ya lejanas (como ese «y ahí está la puerta de tú colegio y tú no saldrás hasta tarde» de ‘En mi coche’), de lo que se trataba era de «pasarlo de puta madre». Sacaron del baúl de los recuerdos canciones como ‘Si alguna vez’, dejaron al Auditorio cantar ‘Si no te tengo a ti’, demostraron que no solo viven de los 80 con ‘Me siento bien’ y dedicaron a las «preciosas malagueñas» la balada ‘Te quiero’, de sus «favoritas».

Los años se notan. En vez de mecheros, iluminaban la noche cientos de móviles encendidos y donde antes había largas melenas ya aparecen claros, pero una concesión a la nostalgia de vez en cuando resulta saludable y, sobre todo, divertida. Ahora además tienen algo de lo que hace 30 años carecían: experiencia. Y eso es un grado.

(Artículo de Regina Sotorrío para Diario Sur).

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