¡A escena!

¿Quieren ustedes saber algo en lo que los músicos americanos suelen ser superiores a los europeos? En el cuidado de la escena. No sé si se tratará por la tradición de “the show must go on” o porqué, suele ser habitual que bandas americanas de segunda fila ofrezcan actuaciones de probada solvencia. Y no hablemos de los artistas de primera: ¿quién no ha alucinado viendo a James Brown, Prince o cualquiera de los grandes del soul, o disfrutado de la entrega sin límites de un Bruce Springsteen, aunque sea en YouTube? Y ojo, cuando digo América me refiero al continente en su totalidad, porque ¿qué me dicen de las celebraciones lúdico-sexuales de las banda cubanas, o los shows extenuantes de un Carlinhos Brown?. La cosa te puede gustar o no musicalmente, pero la diversión está asegurada. Y no se trata sólo de bailar y brincar; yo he visto cómo Caetano Veloso o Chavela Vargas llenaban la velada con su sola presencia.

En esto pensaba yo cuando veía una filmación en directo de la Britney Spears cantando “Baby one more time”,una buena canción, por cierto, y no me sean cerrados. La tipa puede ser una hortera que te cagas y demás pero lo cierto es que en ESE MOMENTO estaba ofreciendo una interpretación estupenda, con su coreografía, sus músicos sudando, las luces a juego. Luego voy y paso a ver a un grupo que siempre me agradó bastante, los escoceses Teenage Fanclub, y la cosa no molaba nada, de verdad. Aparte que en este caso pillé una canción fea con cojones, la puesta en escena era de lo peor, con cuatro tios amuermados mirándose los pies. Vale, estoy generalizando y bla bla bla; los músicos británicos suelen tener más sentido del riesgo y la estética, pero no me nieguen que la pose boba de unos Oasis no pone de los nervios. Es lo misma sensación, por ejemplo, que me recorrió cuando vi a Mártires del Compás y Ojos de Brujo. Me gustan los dos grupos, pero puestos a elegir siempre me quedaré con la jondura imperfecta de los sevillanos. Pero no en directo: de verdad que en la playa hace unos años los catalanes pasaron por encima de ellos. A veces no sólo basta ser bueno, también hay que parecerlo.

Para mí la escena es muy importante. Este lunes pasado los alemanes Einsturzende Neubauten se presentaban en Málaga con un diseño de escenario apabullante y un encomiable dominio de las tablas heredero de sus tiempos de performances artísticas. Ya no asustan al personal como cuando empezaban, con sus trituradoras y demás, pero ni falta que hace, el carisma sigue ahí. Lo que hablaba antes, su música te puede parecer rara, con poca armonía, demasiado industrial, qué demonios sé. Pero en directo aseguro que no dejan a nadie indiferente. Y eso hoy día es mucho.

 

(Artículo publicado en ADN Málaga el 12-05-08).

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