¿Cambio de ciclo?

Entre los artículos del periódico y los proyectos varios en que ando metido cada vez tengo menos tiempo de escribir exprésamente para la página. Pero hoy que me encuentro algo pachucho y melancólico voy a aprovechar para brindar un pequeño homenaje a los músicos que me han estado acompañando en directo desde que se publicó «Polo Sur».

Es posible que hagamos algún otro bolo juntos,pero estas dos últimas actuaciones (Periana y Jaén) son por ahora lo último proyectado. Y me da pena, porque sé que Axier el bajista comenzará a trabajar en breve y nos tendremos que quedar sin él, y ya no va a ser lo mismo. Es una putada, pero la banda ha tenido que sufrir las inconveniencias de las coincidencias de fechas con Danza Invisible y eso ha hecho que casi nunca haya podido tener una continuidad. Pero cuando la ha tenido: ¡hostias, cómo sonábamos! Lo de Periana (Málaga) estuvo formidable, y lo dice alguien que lleva más de mil conciertos realizados y tocado con músicos diferentes.

No me equivoqué. Tras tener una banda espléndida con algunos de los mejores músicos profesionales de Málaga (ahora militan varios en Chambao) quería otro tipo de grupo más, digamos, ejem, odio la palabreja, «alternativo». Vamos, buscaba una combinación entre buenos instrumentistas y otros más amateur pero con un toque de frescura. Al igual que en el fútbol, los mejores músicos no hacen la mejor banda, de todos es sabido. Y la combinación era arriesgada: un guitarrista de rock-soul clásico con solera (Rafa), un bajista explosivo todoterreno proveniente del reggae (Axier), un maestro de armonía con tradición en proyectos experimentales (Isaac), un batería garantía de solidez (Alejandro, que sustituyó al también estupendo Antonio) y una corista-guitarrista sin experiencia del mundo «indie» (Paula), sin olvidar al gran Miguel Paredes, apagafuegos oficial que ha tocado ya conmigo guitarra, teclas y bajo sustituyendo a quien faltase. Y hemos sido una familia. Nos lo hemos pasado de escándalo y hemos trabajdo mucho,mucho…¡unas 30 canciones hemos montado! – Paula se quejaba el otro día: «¿porqué tocamos una nueva cada vez que actuamos?»-.

Yo soy así.

Si con Danza siempre hay unas seis o siete canciones que hay que tocar impepinablemente, aquí me he podido permitir el lujo de cambiar según me viniese en gana, aún a costa de bailar siempre con la más fea, es decir, tocar piezas poco conocidad. Ah, pero ¿y el placer de cantar «Junto a ti»,»Cuanto, cuanto», «Tiempo de amor» y tantas otras?Para el recuerdo queda. El otro día me comentaba Rafa que debía grabar un segundo álbum con banda, sonando como lo hacemos ahora, más enérgico. Bien apuntado, pero me temo que ahora toca turno para Danza. Ya buscaré hueco, compañero.

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