Danza Invisible inicia el baile de los conciertos de la Feria

  • Los Caracoles y la banda de Ojeda abrieron paso al ciclo de actuaciones del Auditorio Municipal, levantando del asiento al público

El grupo Danza Invisible durante su actuación en el Auditorio Municipal.

El cantante Javier Ojeda interpretó un tema junto a Los Caracoles.

Eran las 23:0o del sábado cuando se iluminó el escenario del Auditorio Municipal. Aunque había bastante gente -ocupaban casi todas las filas centrales de las sillas dispuestas y parte del principio de las gradas del recinto- aun faltaba mucha más por llegar. Con los primeros destellos, los acordes del grupo Los Caracoles comenzaron a sonar como inicio de la serie de conciertos que acoge el lugar. Ellos ponían la música y el cachondeo. Más tarde sería Danza Invisible quienes abrirían la veda del baile.

Con su mezcla de rock, flamenco, ska, su influencia del blues y sus letras sobre amoríos, el trío malagueño formado por Rafa Rodríguez, Juanma Amador y Juan Ramón Díaz, interpretó temas de su nuevo disco ‘El amor se come’, también con el «nuevo fichaje» Miguel Olmedo.

LOS VERDIALES Y LAS MALAGUEÑAS SONARON POR LAS CALLES DE MÁLAGA DURANTE LA RUTA

Tras cerca de una hora de espectáculo el ambiente ya estaba más que animado. A punto de terminar, la aparición de Javier Ojeda para cantar junto a Los Caracoles fue el detonante de la aproximación del público al límite del escenario.

El cantante de Danza Invisible dio fin a la actuación del primer grupo y, tras un paréntesis para reorganizar los instrumentos, la banda veterana de 1981 inauguró el baile en el Auditorio, pero tras una resistencia inicial.

La banda se encuentra de gira por su 35 aniversario y acababa de volver de Asturias. Tras interpretar un primer tema, Ojeda mostró su malestar por la timidez del grupo. «Los asturianos gritaban más», espetó, y si en el espacio que había entre el escenario y las sillas quedaba algún hueco este se esfumó rápidamente.

Sin embargo, aun quedaba la mitad de la audiencia sentada. Esto no podía ser. «Me siento ligeramente acongojado», afirmó el cantante por este hecho. «A bailar», ordenó, y el público respondió a la llamada.

Ojeda empezó a moverse como si Mick Jagger le hubiera mordido y le hubiese infectado con alguna enfermedad marchosa. Los guitarristas acompañaron estas danzas muy visibles con toda la energía posible.

Por si faltara algo, un abanico voló desde la multitud hasta las manos del cantante, que activó su modo Feria durante unos instantes. Entonces también recurrió al humor: agradeció el regalo y comparó lo «sexy» que le parecían las chicas con el objeto en comparación con los hombres, que si lo usan «están más cerca de un disco de Locomía».

(Manuel Donoso para Málaga Hoy).

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