Javier Ojeda: Un hombre con alma de niño, un músico en evolución

Este músico y cantante más nuestro que ninguno por su cercanía y autenticidad acude a nuestra cita en el restaurante Cocó Bambú

Foto 1: De izquierda a derecha: Juan Luis Pinto, Nicolás García, Rafa Cámara -propietario- y Javier Ojeda.

El encuentro de hoy es con una de esas personas que ocupan desde hace años un trozo de nuestras vidas, de nuestra cotidianeidad, sin él proponérselo. Ha sido una experiencia intensa y muy divertida, tal y como es Javier Ojeda.

Un hombre que sonríe y ríe como un niño. Un músico comprometido con su trabajo que no duda un instante en compartir escenario con artistas de lo más variado. Sin prejuicios, con la libertad total de un artista independiente. Como actúa una persona que no tiene que rendir cuentas más que así mismo. Ahora les narro. 

El restaurante: Coco Bambú

Foto 2: Ojeda y Pinto, durante la conversación.

Ni pintado vino para la ocasión el restaurante para este encuentro: Coco Bambú de la playa del Bajondillo. Un restaurante elegante, con una atmosfera inequívocamente latina como lo es su gastronomía. Una plantilla de quince personas compone el equipo de trabajo.

Rafa Cámara, propietario del establecimiento nos estuvo atendiendo y explicando las raíces de este emblemático lugar. Nicolás García, el metre, nos atendió durante todo el encuentro detallando cada plato que nos preparaba Maite Martín, la jefa de cocina. Un lugar que nos envolvió en la atmósfera adecuada para nuestro encuentro.

El invitado: Javier Ojeda

Foto 3: Javier Ojeda

Está claro que Javier Ojeda no precisa de presentación alguna en nuestra tierra, pero estoy seguro que van a descubrir una parte de él más privada, más íntima. Hasta donde él ha querido. Lo felicité por su dilatada carrera y la suerte de estar tantos años en primera línea. “Después de treinta y siete años  se puede pensar en la suerte, pero ¿sabes?, la suerte dura muy poco. Hay que trabajar mucho para conseguir las cosas. En la música no puedes esperar a que te llamen. Eso no ha cambiado. Ahora especialmente, si no inventas cosas no funcionas”.

Lo que está claro es que si se te sigue un poco uno comprueba que no paras, y eso no hay quien lo pueda negar. “[Risas] Sí, el año pasado ha sido todo un récord. Noventa y seis actuaciones, un 40% más o menos con Danza Invisible y el resto en solitario o con distintos formatos, Un gran año”. ¿Y en estos años, muchos de ellos de éxito, has vivido en las nubes? “(Silencio) Me imagino que cuando era más joven sí. No tenía la experiencia de ahora. Sí, claro, tuve mis momentos de nubes. También me empujaba todo lo que nos rodeaba. El éxito, los fans, la discográfica, y toda esa historia. Ahora no vería normal no poder tocar un acústico con un amigo. Antes era imposible. Tenía que consultar con un manager, la discográfica… Ahora hago lo que me da la gana”.

Muy personal

Este malagueño se crió en la barriada de La Paz, aunque pronto se marcharía a Torremolinos donde su padre abrió un negocio. Una figura a la que Javier añora. “Mi padre era un gran trabajador y un tipo muy divertido, algo excéntrico pero magnífica persona. Él tenía una frase que siempre me decía y que yo he podido seguir: trabaja en lo que te guste y nunca te va a parecer que estás trabajando”.

Su madre, María, aún vive en su casa de Torremolinos. Pero si hay algo que Javier protege sobremanera es su familia, su mujer, sus hijos. Javier, el mayor, estudiante en Medellin de Ciencia Políticas; Pablo, el pequeño, haciendo ya pinitos de artista. Colaboró en Mambopera y recientemente ha trabajado en un corto. “Mis hijos quieren cambiar el mundo. Y ya trabajan para ello. Hacerlo más justo. Eso me llena de orgullo”. No es para menos.

Y por otra parte está Gema, su mujer de toda la vida. “No es fácil ser la mujer de un músico. Estamos muy contentos por la evolución de nuestros hijos”. Pues es la oportunidad de dirigirle algunas palabras. “[Silencio] Te quiero mucho loca”.

Y aproveché para preguntarle qué cambiaría si estuviese en su mano. “Me gustaría que 2019 fuese el año de la desconfrontación. Tanta pelea, tanto insulto, me agota, me aburre”. Y de esta manera, y recordándoles a ustedes que pronto tendremos nuevos conciertos en Málaga y nuevo disco en el mercado, conciertos nostálgicos y modernos, nos despedimos de este hombre, apasionado de su trabajo, de su familia y de su gente. Que te sigamos disfrutando otros treinta y ocho años más. Por lo menos.

O sea que eres independiente. Hay quien dice que “picoteas” demasiado con la música. “ A mí me encanta picotear, ser un promiscuo musical, tocar si me apetece con todo el que me lo propone. En España ha faltado promiscuidad musical, sorprender al público. Hacer siempre lo mismo mata”. Algo que tú sí has conseguido con productos con la “Mambopera”. “[Risas] Eso me viene de siempre. Danza Invisible, por ejemplo, siempre ha sido un grupo muy adelantado para su época. En cuanto a la mambopera, es un espectáculo, es una especie de ópera rock, algo muy divertido. Un disparate. Es un espectáculo para hacer en directo, aunque su producción resultaba bastante cara. Fue una pena tener que dejarlo. Era un espectáculo valiente, con canciones todas nuevas. Yo defiendo trabajar con temas nuevos.” Pero es habitual que en tus actuaciones te pidan temas de siempre. “Claro, y trabajar el pasado está muy bien pero o vives el presente o te perderás con la nostalgia. Mira, lo nuevo te refresca las neuronas y te hace mejorar lo antiguo”. 

Danza Invisible está totalmente identificado con Torremolinos. Sin embargo no todo fue un camino de rosas. “[Silencio] Así es. Si te refieres a los años que estuvimos sin tocar en Torremolinos fue algo lamentable, para el olvido. Sentí una indignación enorme cuando fui vetado, y eso es de dominio público. Hice unas declaraciones apoyando a la agrupación política de Los Verdes. Siempre he estado en contra de las barbaridades urbanísticas. Y especialmente me indigna la tolerancia de la gente con respecto a la corrupción. Yo iba en bicicleta a todas partes –nunca ha obtenido el carnet de conducir- y podía comprobar como cada vez quedaba menos costa para disfrutar. No paraban de crecer edificios que después se quedaban a medio construir, abandonados. A partir de entonces fui señalado. Al final el tiempo ha puesto a cada uno en su sitio”.

¿Y como ves Torremolinos?. “Torremolinos ha sufrido una franca decadencia. De unos años para acá se nota en cambio, se han abierto las ventanas y está ventilando. Y no hablo de partidismo político, hablo de la realidad, pero nada que ver con Torremolinos de los ochenta”.

JAVIER OJEDA, MÚSICO

«A mí me encanta ser un promiscuo musical, tocar si me apetece con todo el que me lo propone”

Nunca te planteaste irte a la movida madrileña. “Yo decidí no residir en Madrid pero no por ello dejo de reconocer que es muy importante estar en contacto con la gran urbe y los medios de comunicación. Pero no cambio vivir en Málaga por nada. Madrid está ahí al lado”.

Málaga, ¿cómo está musicalmente?. “ Muy bien en cuanto a músicos, ahí goza de buena salud. Sobre todo tiene una gran cantera de jazz”. Tú bebiste de todas las tendencias musicales, incluido el punk. “Me gusta la actitud irreverente del punk. Hacen exactamente lo que les da la gana. Si no te gusta no los ves y punto”. Y llegado a este punto pasamos a la comida pero sin abandonar la interesante charla con Javier.

La comida

Uno de los platos.

Se esmeró Maite Martín para que degustáramos platos de diversos países latinoamericanos, una experiencia que le recomiendo a aquellas personas que quieran disfrutar de nuevos sabores y texturas. Y para comenzar, tras descorchar una botella de blanco Dominio de Tares, selección de bodegas Lara, nos presentó Nicolás García los dos primeros platos: guacamole especial con vino, cebolla, chili y cilantro. Fantástico. Y un chupe chileno de langostinos, hecho con vino, col, chile y pan y queso gratinado. Un festival de sabores y texturas. Nos encantó.

Y continué con la conversación. ¿Eres una persona humilde? “Más que humilde creo que soy natural. En un escenario todo el mundo tiene su punto de ego. Eso no te lo puedo negar”. Pues me mantengo en lo de humilde y además añado la sinceridad. Compones con sentimientos. Eso se nota. “Compongo con la cabeza y con el corazón. Soy muy pasional interpretando pero soy muy estricto en las formas de la composición. Nunca trabajo para buscar un producto muy comercial. Eso está destinado al fracaso”

Uno de los platos.

Todo lo contrario que el plato que nos presentó a continuación Nicolás: tostadita de tinga, un original plato mexicano a base de pollo y cebolla y una base de puré de alubias. Para los platos que vendrían a continuación descorchamos una botella de tinto Finca la Emperatriz. Pan bao de cochinita pibil con guacamole, un plato mexicano con esencias asiáticas y maqueca baiana, un plato típico de Salvador de Bahía compuesta por verdura, langostinos, leche de coco y arroz blanco. Exquisitos y originales.  ara terminar tan especial recorrido una tarta de queso y frambuesa y una crema de palomitas y nata. Nuestra felicitación a Rafa Cámara por su apuesta gastronómica y a todo el equipo de Coco Bambú nuestro agradecimiento por sus atenciones.

Y teníamos que terminar nuestro encuentro, muy a mi pesar. Los músicos andaban, literalmente, con la furgoneta arrancada para salir camino de Madrid. Al día siguiente por la mañana tenían grabación para el programa Los conciertos de Radio 3. Pero antes de despedirme le hice una última pregunta. ¿Cómo llevas eso de la fama? “(Risas) Tengo el nivel de popularidad perfecto. Que me permite estar bien y vivir de manera satisfactoria. No preciso más”.

Uno de los platos.

Y con estas sencillas, directas y sinceras palabras, acabamos el encuentro con uno de los mayores referentes del pop español que, todavía, hoy en día, continúa subiéndose a los escenarios de toda España con la sonrisa de un niño.

Los vinos:

Blanco: Dominio de Tares. Un vino del Bierzo que ya ha pasado por esta sesión. Intenso, con aromas florales, untuoso y potente. Carácter de buen vino. Muy recomendable.

Tinto: Finca La Emperatriz. Vino de la D.O. La Rioja, intenso y con claras notas de fruta madura. Un vino de gran volumen y frutosidad. Fácil de beber.

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Bodegas Lara

(Juan Luis Pinto Doblas para Málaga Hoy).

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