Tres días de locura

¡Vaya final de Agosto que he tenido! Tras un mes en el que no he parado de viajar me toca un triple viaje Ardales (Málaga)-Otañes (Cantabria)- Loeches (Madrid) en el que la falta de sueño ha sido el factor determinante. Las actuaciones satisfactorias, también. Este sería un brevísimo apunte sobre estos vertiginosos tres dias:

 

ARDALES: Precioso pueblecito de Málaga en el que Manolo Danza tiene mogollón de familiares, famoso sobre todo por el pantano del Chorro y la cueva de Ardales, cuya visita, guiada y restringida, recomiendo sin reservas. También últimamente porque la actual corporación municipal es un pacto entre IU y ¡Falange Española! Curiosidades de la política municipal. En fin, una actuación dentro de la buena línea que mantiene Danza, especialmente cuando tenemos muchas galas seguidas. Muy de agradecer, de cualquier modo, el esfuerzo económico de un pueblo tan pequeñito para poder traernos. A recordar las múltiples llamadas a Jose Leiva, el cual, aún no sabemos por qué motivo, parece ignorarnos. A mí y a todos mis amigos.

 

OTAÑES: Aquí comienza ya el baile. Esta actuación era ya con mi banda, y dado que al día siguiente tenía que estar en Madrid, la única combinación posible era mandar a los chicos un día antes con la furgoneta (no todos, algunos tenían bolo también) mientras Alejandro y yo íbamos en avión a Bilbao. Prácticamente nada más llegar nos recogieron y fuimos para Otañes, lo que resultó ser un maravilloso caserío, dependiente de Castro Urdiales, absolutamente idílico con su riachuelo, su verde inmaculado, sus bueyes, etc. Pobre Alex, qué mal lo pasa en los aviones. La actuación en sí fue de las mejores de la banda, sin duda, a pesar de las dificultades que ofrece tocar un repertorio no muy conocido (sólo 3 temas coincidentes con el actual repertorio de Danza, y no de los más conocidos). Me encantó conocer a una simpatiquísima seguidora que suele aparecer por estas páginas y que conocía todo lo que interpretamos. ¡Saludos para ti y tu encantadora family! Y luego, pues bueno, la noche y tal, con un colega de Axier que tenía una marihuana asesina, lo juro. Cinco caladitas y casi me desmayo, en serio.

 

LOECHES: Me acosté tipo las 7. De verdad que parece que no voy a cambiar nunca. Bueno, agarramos la furgo a las 12 y nos despedimos de los dueños de la Casa Posada Los Olivos impresionados por el trato recibido. Apunten el sitio, que merece la pena. Medio zombies y resacosos nos dirigimos a Madrid tras dejar a Rafa, el guitarra, en Burgos (de allí iba a Valladolid a ver a la novia). Parada para comer -bien- en Lerma y echar unas risas con el recurrente tema de los chupitos. A eso de las 6 y media llegamos ya a Loeches para la prueba de sonido de Danza. Joder, como se nota cuando la furgoneta no es reclinable, no se puede dormir un carajo. Afortunadamente, el concierto es bastante prontito y apenas me da tiempo, entre prueba y hotel para cambiarme, a tomar un café para espabilarme del bajonazo que me está dando. Ya en el camerino, tras saludar a la corporación municipal (el pueblo sólo lo pude ver de pasada), me doy cuenta de que éste puede ser un gran día: Antonio enfermo, yo tocado de la voz (por mi culpa, por mi gran culpa, etc.), sin nuestro road manager habitual….circunstancias que suelen rodear, no sé por qué, algunas de nuestras mejores noches. No me equivocaba. Gracias, de verdad, a toda la gente de la página web, a los amigos habituales y a los nuevos que vamos recogiendo en gira. Y al alcalde de Loeches, brincando como un fan más. ¿La voz y la guitarra? Tras dos o tres temas bien, gracias. ¡Esto es rocanrol!

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