El último reverso

El pasado jueves hice en Almería el último concierto en el que contaré con Miguel Paredes en mucho, mucho tiempo. En estos momentos él ya está en los USA e imagino que se instalará en Miami en unos días, a donde se va a vivir por un tiempo indeterminado. Con él ya van dos compañeros músicos, la otra es Paula G. Marfil, que se van a Florida por motivos laborales y sentimentales. Qué fuerte, quien lo iba a decir.

Miguel ha sido el brazo derecho de mi carrera musical de los últimos diez años. Lo conocí en una actuación de Caradefuego y me gustó muchísimo su manera de tocar, por allí andaba también Susana C. Alva de Efecto Mariposa que me comentó alborozada que era él quien les estaba produciendo su nuevo disco. Al poco tiempo grabé con ellos «No me crees» y a partir de entonces Miguel se hizo muy amigo mío y estrecho colaborador, nuestro primer trabajo conjunto fueron las últimas maquetas para «Polo Sur», disco en el que acabaría tocando en varios temas.
Pero su papel fue mucho más importante en «Tía Lucía», ya que ahí se encargó de la producción, arreglos, un poco de todo, ¡qué trabajera nos pegamos sobre las maquetas iniciales que había hecho yo con Antonio L. Gil! Y en «Reversos» es seguramente donde más se nota su impronta: finos arreglos electrónicos, mimo con la armonía, guitarras sofisticadas, percusiones intrincadas. Aquí se encargó mayormente del bajo, y es que el tipo toca todo y maneja la informática musical como nadie que yo haya visto aquí o en el extranjero.

Para los «Barrio de La Paz» le metí en en el embolado de trabajar con músicos cubanos, un lenguaje musical absolutamente alejado del suyo al que acabó adaptándose y aportando su visión particular. Sin su esfuerzo no hubiese sido posible culminar los Actos 2 & 3, ya que yo le traía un maremágnum de pistas grabadas aquí y allá que a punto estuvo de volverle loco. Miguel en muchos aspectos es contrario a mí, yo soy mucho más extrovertido y mi manera de trabajar es más impulsiva, menos reflexiva. Seguramente por eso hemos hecho tan buen equipo, con bandas al completo o en los 36 acústicos que hemos hecho a lo largo de los últimos tres años y medio, cada vez mejores en mi opinión a medida que nos saltábamos las normas de este formato.

Sé que a Miguel le va a ir de la hostia porque sé de su capacidad y seguramente en Málaga ha tocado techo tras haber grabado, producido o tocado con Danza Invisible y un servidor, Efecto Mariposa o Chambao. Y él sabe que a mí también me va a seguir yendo fenomenal porque me conoce y sabe que a capacidad de adaptación no me gana nadie, de hecho ya estoy barruntando nuevos proyectos. Pero tenía una última cosilla por ahí para la que le necesitaba, una versión de un tema latinoamericano que siempre me ha puesto los vellos de punta. Es una canción sobre la ausencia del ser querido que se me quedó fuera de «Reversos» y que llevo deseando grabar desde 1997, con la idea de hacerla muy salvaje manteniendo el clásico tiempo de 6 X 8 de los temas sudamericanos. El jueves pasado la maquetamos y por fin la tengo ahí, sin estar terminada ni mucho menos ya me encanta, mi intuición ha vuelto a acertar. ¿Qué haré con ella? Pues grabarla en un futuro disco sin fecha, por fin he acabado de atar todos mis cabos sueltos y ahora emprendo un nuevo rumbo.

Igual que mi amigo Miguel. Un abrazo tío, nos vemos dentro de no mucho. Y dale un besazo a Pauli de mi parte.

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