La música es la droga: 4) El encanto de la segunda división

Voy pasando por mi colección de vinilos en busca de algo que me apetezca escuchar y paso por la G tropezándome con Graham Parker como muchas veces pero hoy, no sé por qué, me decido a reescuchar sus viejos discos después de mucho tiempo. Albricias, esos lp’s siguen sonando jodidamente bien, qué recuerdos, «Howlin’ wind», «Between you and me», «Stupefaction», «Passion is no ordinary word» y tantas otras me siguen pareciendo soberbias.

¿Sabéis quién es Graham Parker? Hace unos 10 años no hubiese hecho esta pregunta ni de coña, daría por sentado que el Sr. Parker era sobradamente conocido, pero ahora….

Veréis, en mis tiempos mozos se le comparaba frecuentemente con Elvis Costello por su aspecto físico y sus estilo cercano a la new wave, pero con el tiempo las diferencias se fueron haciendo mucho más profundas. Elvis abrió muchísimo su abanico y con los años alcanzó un status de grandísimo compositor e intérprete no adscrito a corriente alguna, derecho que se ha ganado con un puñado de trabajos extraordinarios y variadísimos, yendo del country a la clásica, del soul al jazz, del standard al rock. En cambio el bueno de Graham se quedó un poquito ahí fiel a sus raíces, seguramente porque su talento compositor no daba para más. La línea donde mejor se ha movido siempre es la del pop británico de raíces americanas, ese espectro donde entran artistas como Nick Lowe, Dave Edmunds y gente de esa cuerda. Aires de Van Morrison, rythm & blues con estilo, briznas de soul y efervescentes melodías pop bien cantadas y excepcionalmente bien instrumentadas.

Se me ocurre un símil flamenco: «como el agua clara que baja del monte». Música pura para corazones puros, tan agradable como un buen día disfrutando de la naturaleza. Con los años Graham fue perdiendo bastante de su chispa inicial. Sus discos de finales de los 70 están todos fenomenal, a partir de «The up scalator» (1980) inició para mi entender un declive compositivo del que ya apenas pudo recuperarse con algún contundente disco en directo. Sí, vale, en 1988 sacó «The Mona Lisa’s sister» y volvió a recuperar parte de su atención mediática pero al escucharlo esta mañana no me ha hecho tanta gracia como recordaba.

O sea, que estamos hablando posiblemente de un segunda división honroso que en sus buenos momentos llegó incluso a acercarse a las plazas de Champions. Verdaderamente esta mañana he pasado un rato la mar de agradable recordando su música y pensando que seguramente este hombre anda como yo, tocando en salitas pequeñas y haciendo gozar a su público con canciones honestas y creíbles. Por mi parte os recomiendo que escuchéis «Squeezing out sparks» y sobre todo «Howlin’ wind», discazo, para disfrutar de un artista con solera que sin duda merece más atención. ¡Coño, si el «Between you and me» original ni está en Spotify! Anda, buscadlo en YouTube y me contáis.

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