Málaga y Cuba, a tan solo una nota de piano

Chucho Valdés colabora con Javier Ojeda en dos canciones de su álbum

Chucho Valdés junto a Javier Ojeda, ayer, en la grabación del disco del cantante malagueño.

«Es como si por momentos tus dedos empiezan a tocar la gran música». Esa es la sensación del cantante Javier Ojeda tras la grabación de las primeras notas de lo que serán El trago y Camino verde, dos de los temas que resonaban ayer en la casa de Benalmádena del pianista cubano Chucho Valdés, que colaborará con el vocalista de Danza Invisible en su próximo álbum. «Estoy muy ilusionado, creo que el disco va a estar precioso y contar con la colaboración de la música de Chucho es todo un honor», destacó el artista malagueño resaltando su compenetración en el trabajo.

El piano de Valdés y la voz de Ojeda en estas dos versiones «contrapuestas» conforman parte de la continuación de Barrio de la Paz. Acto 1, que se materializará entre diciembre y enero en Barrio de la Paz. Acto 2 y 3. «Son dos canciones que no tienen nada que ver: una es un clásico influenciado por el funk de los años 70 de Gil Scott-Heron, y otra es un tema de Carmelo Larrea muy conocido en el mundo de la copla», matizó el cantante de Danza Invisible.

El álbum contará con una mezcla de ritmos latinos que no es nueva para Ojeda, ya que grabó el primer acto de este proyecto con aires caribeños junto a los Hispano-Cubans. «La primera parte va mucho más orientada hacia el funk y la música disco, mientras que la segunda sí tiene ritmos más añejos y palos antiguos», describió el artista malagueño, que ya empezó a grabar los primeros compases en mayo.

Este espíritu «creativo» y la búsqueda de nuevos caminos musicales es lo que destacó Chucho Valdés de Ojeda. «Para mí Javier es una figura muy importante y ha hecho dos versiones muy especiales y personales que dejan hueco a ser libre en el solo de piano», expresó Valdés. El pianista cubano -ganador de ocho premios Grammy, cinco Grammy Awards y tres premios latinos- se sumerge de nuevo en colaboraciones dentro de la música española como ya hiciera con artistas como Miguel Poveda o Estrella Morente.

 

La experimentación musical dentro de las raíces comunes entre la música cubana y la española destaca también entre la vasta carrera de Chucho Valdés. «Es todo creatividad, porque lo importante en el arte de la música no está en quedarse parado sino saber reinventarse», añadió Valdés.

 

Entre las primeras notas, Ojeda describió que el trabajo recoge la ascendencia y decadencia de cualquier municipio de la Costa del Sol. «Es la demostración de cómo de pronto algo que es un vergel se convertido en un tiempo récord en algo extremadamente decadente, cutre y desesperanzado», añadió el vocalista de Danza Invisible que actuará hoy y mañana en Madrid.

 

La relación entre Ojeda y Valdés se remonta a varios años atrás, cuando se conocieron a través de un amigo en común. Ambos artistas ya colaboraron juntos en un concierto celebrado en Benalmádena el pasado mes de octubre, con el cual Chucho Valdés junto a su banda y amigos rindió un homenaje póstumo a su padre, el también músico Bebo Valdés, quien residió en la localidad hasta su fallecimiento en Estocolmo.

 

Sus caminos musicales vuelven a cruzarse en el cuarto álbum en solitario del cantante malagueño. «A partir del concierto en homenaje a su padre me atreví a pedirle que también colaborase en mi próximo disco, con la suerte de que no sólo lo ha hecho en un tema, sino en dos», relató Ojeda.

 

(Artículo de I. Montes para Málaga Hoy).

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